lunes, 2 de marzo de 2015

Enamorarse con 36 preguntas, ¿capaz?

Ultimamente está pululando por ahí un video que poco a poco se está haciendo muy famoso. Son solo 4 minutos y medio en los cuales se nos muestra el experimento que en 1997 llevó a cabo Arthur Aron, a través del cual se quería demostrar como es posible que dos personas totalmente desconocidas una de la otra podrían llegar a enamorarse, fuerte palabra, yo lo llamaría más crear atracción, tras haber realizado 36 preguntas (de hecho Arthur Aron defiende que dicho experimento se llevó a cabo para poder estudiar más de cerca como se desarrolla la amistad). Aquí tenéis el video:




Por lo visto está demostrado que estas 36 preguntas son capaces de crear un link emocional fuerte entre ambas personas, sin importar que hace escasos minutos eran completos desconocidos. El cuestionario está diseñado para abrirnos gradualmente, de modo que comienza con preguntas triviales sobre diversos temas y termina con preguntas muy personales. Está formado por 3 partes, y debe de desarrollarse a lo largo de dos horas (45 minutos para cada parte). Aquí os las dejo para que les echéis un vistazo:

Set I
1. Si pudieras elegir a cualquier persona en el mundo, ¿a quién invitarías a cenar?
2. ¿Te gustaría ser famoso? ¿De qué forma?
3. Antes de hacer una llamada telefónica, ¿ensayas lo que vas a decir? ¿Por qué?
4. Para ti, ¿cómo sería un día perfecto?
5. ¿Cuándo fue la última vez que cantaste a solas? ¿Y para otra persona?
6. Si pudieras vivir hasta los 90 años y tener el cuerpo o la mente de alguien de 30 durante los últimos 60 años de tu vida, ¿cuál de las dos opciones elegirías?
7. ¿Tienes una corazonada secreta acerca de cómo vas a morir?
8. Di tres cosas que creas tener en común con tu interlocutor.
9. ¿Por qué aspecto de tu vida te sientes más agradecido?
10. Si pudieras cambiar algo en cómo te educaron, ¿qué sería?
11. Tómate cuatro minutos para contar a tu compañero la historia de tu vida con todo el detalle posible.
12. Si mañana te pudieras levantar disfrutando de una habilidad o cualidad nueva, ¿cuál sería?

Set II
13. Si una bola de cristal te pudiera decir la verdad sobre ti mismo, tu vida, el futuro, o cualquier otra cosa, ¿qué le preguntarías?
14. ¿Hay algo que hayas deseado hacer desde hace mucho tiempo? ¿Por qué no lo has hecho todavía?
15. ¿Cuál es el mayor logro que has conseguido en tu vida?
16. ¿Qué es lo que más valoras en un amigo?
17. ¿Cuál es tu recuerdo más valioso?
18. ¿Cuál es tu recuerdo más doloroso?
19. Si supieras que en un año vas a morir de manera repentina, ¿cambiarías algo en tu manera de vivir? ¿Por qué?
20. ¿Qué significa la amistad para ti?
21. ¿Qué importancia tiene el amor y el afecto en tu vida?
22. Compartid de forma alterna cinco características que consideréis positivas de vuestro compañero.
23. ¿Tu familia es cercana y cariñosa? ¿Crees que tu infancia fue más feliz que la de los demás?
24. ¿Cómo te sientes respecto a tu relación con tu madre?

Set III
25. Di tres frases usando el pronombre “nosotros”. Por ejemplo, “nosotros estamos en esta habitación sintiendo…”.
26. Completa esta frase: “Ojalá tuviera alguien con quien compartir…”.
27. Si te fueras a convertir en un amigo íntimo de tu compañero, comparte con él o con ella algo que sería importante que supiera.
28. Dile a tu compañero qué es lo que más te ha gustado de él o ella. Sé muy honesto y dile cosas que no dirías a alguien a quien acabas de conocer.
29. Comparte con tu interlocutor un momento embarazoso de tu vida.
30. ¿Cuándo fue la última vez que lloraste delante de alguien? ¿Y a solas?
31. Cuéntale a tu interlocutor algo que ya te guste de él.
32. ¿Hay algo que te parezca demasiado serio como para hacer broma al respecto?
33. Si fueras a morir esta noche sin posibilidad de hablar con nadie, ¿qué lamentarías no haber dicho a alguien? ¿Por qué no se lo has dicho hasta ahora?
34. Tu casa se incendia con todas tus posesiones dentro. Después de salvar a tus seres queridos y a tus mascotas, tienes tiempo para hacer una ultima incursión y salvar un solo objeto. ¿Cuál escogerías? ¿Por qué?
35. De todas las personas que forman tu familia, ¿qué muerte te parecería más dolorosa? ¿Por qué?
36. Comparte un problema personal y pídele a tu interlocutor que te cuente cómo habría actuado él o ella para solucionarlo. Pregúntale también cómo cree que te sientes respecto al problema que has contado.


Me he leído cada una de las preguntas, y aunque las primeras son muy fáciles de responder, no sé si sería capaz de responder las últimas, sobre todo las del Set III. Igual es porque soy una persona muy muy tímida, y que sobreprotejo mi intimidad, pero no sé hasta que punto, si estuviera en una situación así en la vida real, con una persona totalmente desconocida, hasta que punto podría llegar a mentir en algunas de las respuestas. Claro, que para que el experimento resulte no se debe de mentir, asi que supongo que en mi caso, no sería fiable ;)


¿Que os parece el viedo y las preguntas?





lunes, 23 de febrero de 2015

Señora, queremos más profesores en vez de tantos "profesores"

Todos nosotros, a lo largo de nuestra educación, hemos tenido profesores y "profesores". 

Desgraciadamente muchos más de los últimos que de los primeros.

Tengo 28 años, he pasado por la primaria, la ESO, el bachiller, la universidad y ahora estoy en la etapa máster. He tocado en todas las etapas lo público y lo privado. Todo esto me ha llevado 22 intensos años. A lo largo de los cuales he tenido más de 50 maestros. Bien, ahora os voy a dar una cifra, y vosotros tendréis que interpretar el significado de dicho número. 8.
Venga, no os voy a hacer pensar mucho. 8 han sido los profesores que me han marcado, aquellos que me han enseñado casi sin querer, los que transmitían en las clases, los que vivían sus clases. Aquellos que se pasaban horas preparándolas, y luego eso se notaba, los que no se daban por vencidos cuando sus alumnos se lo ponían difícil, los que no desistían ante la ignorancia. Aquellos que no se limitaban a sentarse en su mesa y leer el libro de la asignatura, los que si no entendías algo se molestaban en buscar otro camino para explicártelo.



Luego estaba el resto, con sus monótonas voces y lecciones. Que llegaban, se sentaban y lo único que hacían era leer el libro, como si tu no supieras leer, como si con solo decir en voz alta lo que el libro contaba, se entendiera, sin necesidad de explicación. También estaban los que ya cansados de tanto leer, te ponían una película, y así es como yo vi La Regenta cinco veces en dos años. O los que, hartos de que no escucharas sus "magistrales" clases, te gritaban que no ibas a ser nada en la vida, que con esa actitud no llegarías a ningún sitio, y tu lo único que querías era salir de aquella horrible "lección" sobre la vida. Por supuesto no nos podemos olvidar de los que ya habían pasado por esas etapas, los que ya no solo te decían que no serías nunca nada en la vida, si no que encima te culpaban de lo mal que iban las suyas. 

profesora desesperada

Como bien dije antes he pasado por la educación pública y la privada. Cuando tenía 6 años mis padres me llevaron por primera vez a un colegio público, donde la profesora nos pegaba y maltrataba psicológicamente, donde tuve que ver como una compañera probaba su propio vómito o como éramos encerrados en el cuarto de los "ratones" cuando había tormenta. A niños de 6 años. Seguidamente pasé a terminar la primaria en un colegio privado, donde estuve hasta 3º de la ESO. Pocos recuerdos tengo de aquella época, pero sí el de tres profesores, uno de los más pequeños, que hizo que no quisiera ponerme enferma nunca para no ir al cole, y dos de los mayores, que no solo me hicieron no odiar las matemáticas si no que hicieron que se me dieran bien y quisiera estudiarlas.
¿Cómo vamos? ah si, Privada 3 - Pública 0.


En 3º de la ESO, mis padres decidieron cambiarme al instituto de al lado de casa, por comodidad,allí pasé curso tras curso, con profesores en zapatillas de andar por casa, algunos que nos culpaban de sus desgracias y otros cuya menor preocupación era la de enseñarnos algo. En esos 5 años, únicamente 2 profesores hicieron que las clases merecieran la pena lo suficiente como para conseguir que sus alumnos asistieran todos los días, que ni siquiera se planteasen el "pirar".
Pasé a la Universidad (pública) con un 3-2 (a favor de la privada). Y aquí no voy a hablar solo de una, si no que voy a compararlas, pues el máster lo estoy haciendo a través de una privada. Muchas de las asignaturas de mi carrera las aprobé dedicándole unas horas días antes del examen, profesores de una misma asignatura se contradecían en teorías y leyes macroeconómicas, largas tardes y mañanas de power point en power point...

Alumnos aburridos de su profesor

... y suspendí una asignatura con un 4.5 en el examen. La última asignatura de la carrera. La que me hizo tener que terminarla en Noviembre en vez de en Junio. Señores profesores, acabar la carrera en Junio en vez de en Noviembre creedme que se nota, sobretodo cuando sabías que si el examen hubiese sido normal, tendrías más que un aprobado. En Noviembre, 5 meses después, y apenas habiéndola repasado saqué un 7.1. Podría seguir dando ejemplos de que fue lo que viví durante mi carrera, pero sería evidenciar todavía más a la educación universitaria pública. ¿En el máster? muchos dicen que los máster son regalados, que en la privada con pagar... lo tienes todo hecho. Bien, no voy a negar que los exámenes fueran asequibles, prácticamente superables si habías seguido la asignatura; pero es que seguir la asignatura me había llevado (a mi, que la "estudiaba" prácticamente al día) una dedicación de en la mayoría de los casos un mínimo de 3 o 4 horas diarias (entre lectura del material, visionado de material complementario, realización de actividades de evaluación continua, controles online, estudio etc...). ¿Estáis seguros que los máster se regalan? ¿Estáis seguros que con pagar en la privada ya tienes el título? 8 Profesores he tenido en estos 4 meses, menos de una quinta parte de los que tuve durante la carrera. Y solo de uno, UNO, tendría queja. Uno de 8. 



¿Os imagináis como sería tener "bomberos" en vez de bomberos, o "médicos" en vez de médicos? La docencia es la profesión más importante. Es la base de todo, imprescindible, y para que todo salga bien se necesitan muchos más profesores que "profesores".


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Empezó siendo un post sobre los tipos de profesores, un homenaje a esos que viven enseñando, pero haciéndolo de verdad, aquellos que cada día dedican horas y horas en intentar educar, instruir, adoctrinar, a los que el día de mañana manejarán y guiarán este mundo.
Pero esta mañana escuché a la señora Montserrat Gomendio hablar sobre que la educación española (específicamente la universitaria) no era sostenible. Señora, en este post le he escondido alguna clave, si no para conseguir que sea sostenible, al menos para hacerlo menos insostenible. 
Pero para facilitarle un poco las cosas, si no quiere leer todo lo de arriba, le doy un pequeño consejo y creencia personal: un profesor que no siente su profesión, que ha sido estudiante universitario, luego de doctorado y finalmente ha pasado a enseñar y sabe que no perderá el trabajo haga lo que haga... por regla general, no será un buen profesor. Sin embargo, un profesor que ha sido elegido por su notoria carrera profesional, que tiene con que argumentar sus lecciones, que se le ha ofrecido la plaza como complemento a su actual profesión, al cual si lo hace bien se le ofrecerá un aumento de prestigio, el cual no siente vinculación con la universidad como empresa más que por medio de un contrato, el cual si incumple... pierde. Esos profesores, en la mayoría de los casos, serán buenos profesores.

martes, 17 de febrero de 2015

¡arrancadme los ojos, mis alumnos están en Twitter!

Pues yo hoy os voy a hablar de la conexión, la comunicación, pero de una específica, la de profesor-alumno-profesor. Y es que, uno de nuestros tutores del máster nos propuso (requirió) que le añadiéramos a todas las redes sociales habidas y por haber. Y yo lo medité durante toda la noche, ¡tanto lo medité que tuve hasta pesadillas! Y esta mañana ahí estaba yo, enviándole solicitudes de amistad al Facebook, Twitter, Instagram, Google + y LinkedIn. 
Y os preguntaréis: ¿qué pasa por seguir a tu profesor? claro que no pasa nada, no tengo nada que ocultar (a parte de un Instagram que hace que parezca la loca de los gatos y que me paso el día comiendo) pero me llamó tanto la atención el hecho de tener a un profesor entre mis contactos web y qué pasaría si eso hubiera sucedido 13 años atrás, que me dio por investigar un poco, o bueno, más bien cotillear un poco. Así que con esas me fui yo a la asociación de la que soy voluntaria, esta (publi, publi!), y cogí a mis "niños" y empecé el interrogatorio cual detective.

- ¿y tu tienes Facebook?
- ¿y Twitter?
- ¿e Instagram?
- ¿y tienes muchos seguidores?
- ¿y vuestros profes tienen redes sociales?
- ¿las sabéis?
- ¿los seguís?
- ¿os siguen?
- ¿habláis?
- ...

Los pobres acabaron de mi hasta las narices, pero ¡conseguí lo que quería! Tienen redes sociales, todos ellos, y sus profes (no todos, claro, pero una gran mayoría, sobre todo los "nuevos profesores", los 2.0, los que han crecido con la comunicación 2.0 y los que aceptaron que el cambio era inevitable). Y entonces yo hice lo que todo detective tiene que hacer, seguir a estos adolescentes sigilosamente, desde la oscuridad de la red, durante unos días, para ver lo que publicaban. Y, ¡he aquí mis pesadillas! Primero por cosas como estas:




Pero sobretodo por cosas como estas:


Y es que en el fondo: ¿quién no ha probado el vozka con 15 años?. Pero los segundos ejemplos hacen que quiera arrancarme los ojos de cuajo. Que sí, que todos sabemos que las faltas de ortografía están a la orden del día (yo misma consulto muchas palabras antes de publicar nada, y alguna que otra vez, algo se cuela), pero me pongo en la situación del profesor, que tranquilamente está en su casa, leyendo las últimas noticias en su muro del Facebook o Twitter, y se encuentra con esto, escrito por los alumnos a los que día tras día trata de enseñar, y solo se me ocurre una salida:


Y es que yo no sé como serán los profesores de hoy en día, pero sé como eran los míos, y también sé que una vez tuve que copiar 100 veces "aller no me mandaste el mensaje" el día en que el profesor me pilló una nota de esas pequeñas. Y no, el castigo no era por el hecho de estar mandando notitas en clase. Creo que ese día aprendí la lección, o al menos como se escribe "ayer".



¿Y vosotros? ¿qué opináis? ¿También tuvísteis que copiar 100 veces "ayer"?





Apunte: no quise publicar los tweets reales de los niños de la asociación, asi que los capturados en las imagenes de más arriba son tweets de otros usuarios de la misma edad, sexo y residentes en territorio Español.





martes, 10 de febrero de 2015

Tengo una oferta para ti

Ya volví de Londres, ya me ha dado tiempo a echarlo de menos, de más, a volver de visita, a perderme por Gijón, a querer irme de aquí, a no querer, a cansarme, a ilusionarme, y a perderme otra vez. Ya hice la mitad del máster, ya volví a saber lo que eran los exámenes, esta vez con muy buenas expectativas. ¿Y ahora qué? Pues ahora me toca buscar unas prácticas, un trabajo que me haga cubrir esos créditos. Y he aquí el porqué de esta nueva entrada.

Llevo  buscando esa oportunidad, seamos sinceros, intensamente dos semanas. Y sé que es muy poco tiempo, sé que en un país como España, en el que la tasa de paro ronda el 24% (23,7% en Diciembre de 2014), encontrar un trabajo en dos semanas es casi tan difícil como lo era dar la vuelta al mundo en 1872 en menos de 80 días. Pero yo no estoy escribiendo esto porque dicha búsqueda sea difícil, porque no salgan las suficientes ofertas, porque en menos de 1 hora ya la han solicitado más de 500 personas etc. La estoy escribiendo porque me siento horrorizada con las atrocidades laborales que me he encontrado en estas dos semanas.

Empecemos por el principio, por cada una de las que en este mismo momento recuerdo:

En primer lugar, y creo que la que más me revienta: "obligatorio residir en la provincia de la vacante". Muy señor mio, si yo le digo a usted que tengo una disponibilidad de movilidad y cambio de residencia total e inmediata a nivel nacional e internacional, ¿por qué deshechas mi CV cuando lee "residencia: Asturias", y yo decidí no mentirle? 



Acaso, ¿no puede hacerme la entrevista y si resulto ser seleccionada me mudo y ya está? todo solucionado. ¿No te has planteado en ningún momento que igual yo estoy viviendo en esa pequeña provincia del norte de España, en casa de mis padres, y que el motivo por el cual no puedo estar residiendo en Madrid o Barcelona durante el tiempo que busque un trabajo es porque no puedo hacer frente a los 600 euros que se necesitan para vivir allí al mes? ¿No te has parado a pensar, que si yo digo que mi disponibilidad de cambio de residencia es total, es porque en el momento que a mi me den un trabajo fuera de aquí me mudo más contenta que unas castañuelas? Señores reclutadores, hace 20 años la distancia era importante, hoy en día, si me dice que mañana a las 9 de la mañana tengo que estar en Madrid para una entrevista, yo me cojo el coche o el autobús y usted me tiene allí a las 8:50.

Segundo lugar, quien no ha leído eso de: "es necesario poder firmar un convenio con un centro de estudios". Bien. Si yo he terminado la carrera, y no me contrata nadie porque no tengo experiencia y las únicos puestos que me ofrecen son en becas/prácticas, pero no puedo acceder a ellos porque no estoy cursando nada, ¿quiere esto decir qué no voy a poder encontrar un trabajo jamás? ¿qué voy a tener que volver a estudiar algo sólo para poder encontrar un trabajo de becaria? Soy partidaria de seguir formándote siempre que puedas, pero no de tener que invertir dinero (porque, desde mi punto de vista, estudiar es invertir), cuando ni siquiera lo tienes, para optar a un trabajo de *·%&%.

Tercero, "titulado en ADE, con estudios de marketing, dominio de gestores de contenido, programas de edición de vídeo y fotografía, bilingüe español e ingles (se valorará un tercer idioma), con mínimo 2 años de experiencia en un puesto similar...". Y si puede ser que sepa hacer una tortilla de patata con un huevo como único ingrediente, mientras baila el aserejé.



¿En serio? ¿me estás tomando el pelo? ¿De verdad piensas que si yo fuera licenciada en ADE, con máster en márketing, bilingüe en dos idiomas, con dominio en toda esa infinidad de herramientas que nombras y con más de dos años de experiencia, iba a estar yo aplicando a tu puesto de $?$?&amp"

Cuarto, y he aquí el mejor: "las prácticas no son remuneradas", "dotación económica de 150€/mes", "salario: ayuda al transporte de 50€/mes"... creo que podría seguir así hasta la eternidad. Vamos a ver, partimos de la base que quieres a un licenciado, con un máster, con dominio de varias herramientas, que hable dos idiomas, y experiencia mínima de dos años. En un caso normal, esa persona debería de tener no menos de 26 años. ¿Usted dónde vivía con 26 años? Usted está catapultando a esa persona a vivir con sus padres, a no salir del nido, a no poder independizarse, a no poder hacer su vida, a seguir avanzando, a crecer. Y no solo eso, ¿cómo vive esa persona? ¿cómo se compra ropa? ¿cómo se toma un café? ¿como se sigue formando? ¿Pretende que con 26 años sus padres le sigan pagando todo eso y dándole la paga? ¡¿A dónde hemos llegado ?! 


 


Pero esto no acaba aquí, pues si vives con tus padres en Madrid o Barcelona, podrás hacer de tripas corazón y aceptar, pero, ¿qué pasa con la gente que vive en otras comunidades y donde en muchos campos, el futuro está en Madrid o Barcelona, mayoritariamente. ¿Cómo piensa que va a vivir una persona que tenga que trasladarse a dicha ciudad para realizar las prácticas? ¿Está usted discriminando a los jóvenes, cuyas ganas de trabajar les llevan incluso a vivir lejos de su casa, familia, amigos y que tienen la mala suerte de no poder encontrar unas prácticas en sus ciudades? Lo más cómico (si existe una parte cómica, claro) de todo no esto, es cuando dicha oferta de trabajo ha sido publicada por: "multinacional líder del sector x", "empresa puntera en España", "Gran empresa con base en Madrid" y un largo etc. ¿pretenden que me crea que esas multinacionales punteras en x sectores no se pueden permitir pagar un sueldo de 648.6€ a sus becarios para que puedan tener un nivel de vida medianamente aceptable? Lo siento, no me vale la excusa de que lo que buscan es maximizar beneficios. No estoy hablando de maximizar beneficios, estoy hablando de tener un mínimo de moralidad, en un país en el que la pobreza laboral es más del 12%, donde el 27.3% de la población está en riesgo de pobreza y exclusión social y con una tasa de paro juvenil de más del 50%, la más alta de la Unión Europea.

Es un resumen bastante grande, la verdad que día a día me encuentro con ofertas de trabajo que parece que las ha escrito el mismísimo diablo, intento reírme, tomármelas a broma, pero no puedo evitar que por un momento se me haga un nudo en la garganta haciéndome recordar que a causa de todo esto, voy a tardar mucho en encontrar un trabajo. Me volví a España pensando y creyendo que las cosas habían cambiado. Veo que siguen igual, exactamente igual.





Nota aclaratoria: desde mi punto de vista cualquier trabajo en prácticas o beca para el cual te pidan más cualificaciones de las normales, que tengas que mudarte de ciudad, y que no recibas salario alguno o por debajo del mínimo, que no te permite llevar un nivel mínimo de vida, es un trabajo de mierda ($?$?&amp). Luego tenemos sus variaciones, que pueden llegar a ser aceptables, tampoco podemos pedirle peras al olmo.




viernes, 19 de septiembre de 2014

London, I miss you.

Anoche me desperté en medio de la oscuridad intentando tantear la mesita para encender la luz. No había mesita. Me levanté del lado izquierdo de la cama, como solía hacer, y choqué contra la pared. Caminé la habitación de largo hasta la puerta. Encontré la puerta del armario. Entonces me paré a escuchar, intentar orientarme por los sonidos, pero el ruido había sido sustituido por un silencio ensordecedor, no había helicóptero, ni sirenas de policía o ambulancia, ni siquiera el de un bebe llorando. Opté por entornar los ojos y hacer un esfuerzo por ver en la oscuridad. ¿Oscuridad? ¿Dónde estaba esa tenue luz de farolas que entraba por la ventana aunque fuera plena madrugada? ¿Y el cielo anaranjado sin estrellas que ilumina tu habitación sea la hora que sea? Desorientada y medio dormida recordé que ya no estaba en Londres, en mi habitación. Que ya no tenía mesita de noche con lamparilla, que mi cama estaba pegada a la pared por el lado izquierdo y que ya no tenía una habitación alargada, si no cuadrada. Que la ciudad de más de 8 millones de habitantes con sus 8 millones de coches había sido sustituida por una de a penas 300 mil. Y entonces, una vez más, parte de mi mundo se calló a mis pies.

Hacia un par de semanas y casi sin enterarme, me encontraba en el aeropuerto de Stansted, con dos maletas y un bolso, con un billete en la mano, como muchas otras veces. Pero, con la única diferencia de que esta vez el billete solo era de ida. Londres tiene la capacidad de reemplazarte en medio segundo. A la vez que tu dejas el país, están entrando otras dos personas, que llegan con todas sus ilusiones y su nerviosismo, cómo tu lo hiciste un día. Y les miras, y sonríes. Todavía puedes recordar como si fuera ayer, cuando un autobús medio destartalado te dejó tirada en medio de Victoria, en plena hora punta. Y como mientras todo el mundo corría de un lado a otro, como si el transporte de vuelta a casa fuera a terminarse para siempre en cualquier momento, tu sólo intentabas no desvanecerte y pensar lo más rápido que tu cerebro te permitía. Y las vuelves a mirar, y piensas que posiblemente ellas sean las que te sustituyan en este país, las que vayan a tu Starbucks de siempre y se sienten en tu mesa de siempre, con tu Mocha; las que miren cada semana la Time out buscando la última exposición o el bar más de moda o simplemente ojear el "What to do". Porque tu aventura se ha terminado, pero la de ellas sólo acaba de empezar. Y entonces, una vez mas, parte de tu mundo se cae a tus pies.

Y por hacerlo todo un poco más llevadero, me pongo a pensar que yo una vez odie Londres. Porque no me permitió dormir más de 5 horas diarias durante una temporada, porque tenia que sobrevivir a base de latas de atún y embutido que me mandaban de casa. Usábamos aquellos zapatos que nos habían costado 3 libras, con los que corríamos el riesgo de arder vivas si se caía algo de agua hirviendo, pero que daban totalmente el pego para el trabajo. Cuando veía como mi día de ocio a la semana se iba en una pequeña tarjeta azul que me permita coger el metro para ir a trabajar todos los días. Cuando por más capas que te ponías tus huesos estaban totalmente helados. También como en tu día de descanso, en el que podías dormir lo que quisieras, a las 8 de la mañana estabas en pie porque un sol egoísta irrumpía en tu habitación por las ventanas, sin persianas. O como entre noviembre y Marzo el día duraba 7 horas y la noche 17. Yo lo odiaba, es verdad. Pero entonces pequeños recuerdos aparecen en mi memoria quitándole el protagonismo a estos otros. Aprendí a zigzaguear entre la multitud de gente. Me sentía la reina de la ciudad cuando bajaba al metro y hacía interminables rutas sin tener que consultar el mapa en ningún momento, todo estaba en mi cabeza. Pasé al siguiente nivel cuando conseguí maquillarme en el tren de camino a una cita, y conseguí el nivel experto de como doblar y leer el Evening Standard dentro de un vagón abarrotado de gente. Aprendí a convivir con turistas, ah no, eso no es verdad, los sigo odiando como el primer día, siempre en medio.  Y en fin, un incontable número de cosas que hacen que, una vez más, parte de mi mundo se caiga a mis pies.

Y en tan solo dos semanas echo de menos las fiestas en casa de los amigos, siempre ocupando hogares ajenos. Las no barbacoas en los parques, o los descubrimientos de todos los mercadillos posibles. Las cookies de Ben's, la música de Candem y el PIMMS. El PIMMS. Las fiestas españolas, las no españolas, las de celebración, las de cumpleaños, las de bienvenida, las de despedida... las cenas en el centro, el Excited Egg del Breakfast Club y mi Europa Crepe. Mi crepería, mi lugar favorito de Londres. Las travesias en autobús, los tetris de horarios para cuadrar días de descanso, los pequeños viajes a ciudades "poco turísticas" y ver las cuatro estaciones en un solo día. Echo de menos oír gritar a los niños, llorando siempre, que me despierten a las 8 de la mañana en mis días libres o cuando te dicen que te odian porque les obligas a comer algo que no les gusta o a tirar un juguete o a apagar la televisión, pero también cuando te cuentan que quieren vivir en una nube o te dicen que te quieren antes de ir a dormir, o cuando te confiesan que eres su mejor amiga. Pero lo que realmente echo de menos es meterme con Haizea, recibir los babosos besos de Carlos, abrazar o más bien ser abrazada por mi andaluza, tener que lidiar con las burradas del otro andaluz, ir con Cris a ver las "mejores" pelis del cine, hacer venir desde bien lejos a Javi y hacerle tardar 3 horas en volver a casa y ver la cara de pánico del otro Javi cuando le meto con la bici por el centro de Londres. En definitiva, echo de menos todas esas pequeñas piezas que durante casi tres años formaron mi puzzle.

Me echo a reír recordando esas tardes con una caja de cervezas, porque ello lo requeria, moviendo los muebles de una habitación mínima, para hacerla un poco más habitable y espaciosa, levantarme a las 6 de la mañana para ir a trabajar y tener que ponerme medias debajo de los pantalones para que el frio de estos no me congelaran los huesos, despertarme totalmente deshubicada en el autobús nocturno y darte cuenta de que te tenías que haber bajado hacía ya varias paradas. Esas noches en las que querías dormir y el ruido de los incesantes petardos y fuegos artificiales no te dejaban, y me rio recordando cuando a las 4 de la mañana en el McDonals nos sentábamos cerca de los mas borrachos/dormidos con el fin de robarles las casillas del monopoly y conseguir patatas y hamburguesas gratis, y como echabas pestes cada vez que te tocaba el dichoso porriadge que nadie quería. Los miles de planes, planeados al milímetro y que luego salían bien, pero transcurrían de una forma totalmente distinta a la que habías planeado.

Os va a parecer una exageración, posiblemente lo sea, pero os invito a trasladaros a otro país (cercano o lejano), pensando con volver después de unos meses, y finalmente vivir en el por casi 3 años. Luego, escribidme lo que pensáis, lo que habéis sentido cuando lo habéis dejado. Posiblemente, adornado o sin adornar, se le parezca mucho a lo que yo he escrito. Y es que, al menos para mi, mientras parte de tu corazón esté en otro lugar, nunca volverás a sentirte como en casa. Y parte de mi corazón se quedó en Londres.

Me siento feliz de haber vuelto a casa, de empezar una nueva etapa y superar nuevas metas. Pero mientras tanto, Londres, ciudad alocada, cara, fría, ridícula, excéntrica y divertida, te llevo en mi corazón.