viernes, 1 de julio de 2011

Semana Negra, negra y criminal

Julio de 1987 o quizás Julio de 1988, no estoy muy segura y la información que hay por la red es bastante confusa, el caso, es que hace ya 24 años que todo este “tinglao” está en pie, 24 años…Como yo, que cuando se celebró la primera no llegaba al año de vida. Claro está que hasta pasados unos años, por ahí por los inicios del 90, no debí ir a mi primera Semana Negra, es más, no tengo recuerdo absoluto en mi memoria, pero dados los argumentos fotográficos existentes, ir, he ido, por supuesto por aquel entonces no pasaba de la zona de “entretenimiento”, adorables tiovivos. Lo que si recuerdo es que con el paso del tiempo, el ansia por que llegara esa semana era cada vez mayor; tenía muchos motivos.


El primero y más importante era la literatura, por supuesto. En mi casa jamás me inculcaron la “lectura”, mi padre prefería que estudiara y veía casi una pérdida de tiempo que yo leyera, aun así todos los viernes me acercaba hasta la biblioteca pública Jovellanos donde me tomaba mi tiempo para elegir los 3 libros que leería esa semana; no sé quién fue entonces el que me adentró en ese mundo, pero con solo 11 años (6º de primaria) yo ya me había leído toda la minibiblioteca que teníamos en mi colegio y me llevaban a la de “mayores”. Con esa edad leí libros como Oliver Twist, parte de la obra de Agatha Christie, toda la colección de Roald Dahl (mi escritor favorito, ¡bendita infancia!) y empezaba a interesarme por Stephen King (“Carrie”, que gran fan soy). Aun así yo no era consciente, en realidad, de que iba todo esto de la Semana Negra, mis padres me llevaban, a veces con algunos amigos, paraban en alguna librería a que yo escogiera algo y luego nos adentrábamos en el mundo de la gastronomía, el consumo y la diversión. Pasaban los años y a medida que iba creciendo cada vez le cogía más el gustillo, pasaba más tiempo en las “zonas negras”, como yo llamo a los stands de librerías, y comenzaba a descubrir todo lo que podían ofrecerme en esos 10 días: mesas redondas, conferencias de grandes escritores… Ya con 19 años mi atracción por la Semana Negra estaba totalmente asentada, con el paso de los años pasé de dedicarle a penas una hora a la zona de literatura a estar en ella más de tres, me daba igual sacrificar minutos u horas de mi diversión en la zona de atracciones para escuchar lo que un gran autor tuviera que decir, oír la crítica de alguna obra o simplemente pasear por las librerías aun sabiendo que más o menos la oferta de libros era la misma, daba igual.


El segundo motivo es la gente, mis amigos, mis conocidos, las personas con las que yo comparto esta “semana”. En concreto una persona, Bea Cepeda (¡no te sientas muy importante porque te nombre amiga mía! Jaja), son muchos, muchísimos, los años que llevo compartiendo con ella esto. De más pequeñas nuestros padres nos llevaban de atracción en atracción (menos a la cárcel) y de más mayores nosotras mismas nos llevamos de librería en librería. Hay mucha más gente con la que he ido, pero quizás, el hecho de que Bea sea de Zamora y venga todos los veranos (salvo quizás uno o dos) en estas fechas hace que mi Semana Negra no sea lo mismo si ella no está.


La diversión, quizás (y por desgracia, la verdad) sea la cara más conocida de la feria. Son muchos los que piensan en comida y atracciones cuando les nombras la Semana. Personalmente, el punto de las atracciones para mi es prácticamente nulo, sí, todos los años me doy mi paseo por la “zona feria”, pero rara vez monto en algo (salvo en MI adorable noria, sí, mía, que como si de una obligación se tratara me doy mi viaje anual), pero me encanta ir a las terrazas de los bares, tomarme algo entre semana sentada en la terraza del bar por el que paro habitualmente los fines de semana, mientras hablo con mis amigos o vemos alguno de los conciertos que se hace.


En cuarto lugar pongo a lo otro que yo llamo entretenimiento, entretenimiento para mí, la carpa de Fotoperiodismo (¡Oh Dios! Bendita sea ella también), los conciertos del escenario central, exposición de cómics, el A Quemarropa… son grandes incentivos añadidos a todos los motivos anteriores.

Estoy por asegurar que se me olvida alguna cosa, pero llegado este momento os preguntareis ¿para qué narices nos viene a contar ésta todo esto? Pues bien, el motivo por el que os lo cuento es para defender la Semana Negra, si, señores, para defenderla, exactamente, de su propia gente. Son muchos los artículos y mucha la polémica que se ha creado en estos últimos meses en torno a ella. Sí, es cierto que cuesta bastante dinero público, pero también lo crea ¿no? He trabajado en ella varios años, y por suerte puedo decir que ese dinero era para mí disfrute personal veraniego, pero también es cierto, que he visto como mucha gente ha podido comer ese mes gracias a esos días de trabajo que les han dado. Además aparte de dar trabajo crea turismo, sí! Turismo!! Eso que por estas fechas en Asturias da tanto dinero. Muchas personas de fuera se acercan hasta Gijón para poder disfrutar de ella, aunque mucha gente de aquí piense que en absoluto vienen por eso, si no que coincidentemente se encontraban en Gijón cuando el certamen tuvo lugar (¡Infames!). Dicen por ahí que nos sale por la lujosa cantidad de 200.000€, pero muy pocos se paran a pensar que por ejemplo el concurso hípico triplica esa cantidad, ay amigos! Pero es que el concurso hípico es “tope guay” y allí se junta la créme de la créme de la ciudad (y de fuera)… maldita superficialidad! Y ya no hablemos de eventos como la exhibición aérea anual, de la cual tengo que reconocer que soy fiel seguidora, pero es un gasto que yo creo que con que se hiciera cada dos o tres años nos llegaría, o por ejemplo de la famosa Feria de Abril… ¿hola? Bienvenidos al sur en el norte;
o también de los algo más de 200000 € que cuesta al año mantener el furaco del metrotren que no se usa… por Dios amigos, seamos coherentes! Yo no sé si el señor Taibo II (y cia) se llevará mucho dinero para gastarlo luego, como se comenta por ahí, en México, posiblemente sí, pero en todo negocio (por que sí, la Semana Negra es un negocio como otro cualquiera) ocurre esto y si no queremos que ocurra que se lleve un control más estricto, aunque lo veo un poco complicado teniendo en cuenta que se trata de una asociación privada, aunque siempre hay alguna forma de lograrlo.

La ubicación, he de reconocer que a mí siempre me encantó en las inmediaciones del Molinón, pero también soy consciente de que no se le puede encasquetar de por vida a los mismos vecinos tal evento multitudinario, por ello, creo que una rotación cada dos o tres años, sería lo más adecuado. Que otros barrios (con los medios suficientes para ello) prueben a tenerla, aunque la idea de hacerla en el recinto ferial (edificio Gacela, ¡piénselo!) tampoco me disgusta, incluso se podría pagar una entrada simbólica (ojo, SIMBÓLICA, os hablo de no más de 1 € por persona) que por supuesto no iría a manos de los peces gordos, si no que se podría utilizar con fines solidarios, es un ejemplo; además que dentro del recinto se podrían controlar cosas como el top manta (que por lo visto debe de preocupar mucho a los viandantes), robos o consumo excesivo de alcohol.

Y buscando entre todos los peros que se han ido poniendo en este tiempo llego a uno que he estado evitando desde el principio, La Universidad de Oviedo (que contenta me tiene por cierto, pero ese es otro asunto del que pronto hablaré), sí, en la universidad después del 22 de Julio me llegan los dedos de las manos para contar las personas que quedan en el Campus a partir de las 6 de la tarde. Es muy bonito decir que esas personas no van a poder trabajar cuando en Septiembre, con las clases ya empezadas (gracias Plan Bolonia, otra joyita), a escasos metros de la facultad de Psicología, se montan una serie de “chiringuitos” con música y gente constante desde las 6 de la tarde. Pero oh! Claro… como para decirle algo a Gabino. Y así buscando otro ejemplo rápido, las fiestas de Cabueñes, en frente de la universidad, y en pleno calendario de exámenes, ¿no le molestan? ¿O me van a decir que existe un muro invisible que evita que la gente cruce la calle y vaya a hacer sus necesidades (fisiológicas) a sus instalaciones? Búsquense excusas más creíbles, porque por lo menos lo que es a mí me convencen más bien nada, o si no mejor, dedíquense a levantar esa universidad que tienen, que después de estar estudiando en ella 5 años, me da vergüenza ajena como puede existir algo así, eso sí que es un verdadero negocio sin escrúpulos.

Lo que de verdad se debería de discutir es el modo de lograr los medios necesarios para que cada año sea mejor: más seguridad, más oferta (tanto cultural como lúdica, pero sobre todo cultural), más publicidad… Y tenemos que concienciarnos que no todo el mundo es igual, y a muchos les gusta la lectura y otros prefieren ir de fiesta, por ello, debemos de aprender que la cultura y la diversión no son incompatibles entre sí, sino que son ideas diferentes que pueden ir o no de la mano.

No voy a seguir entrando en los “peros” que existen en torno a ella pero si quiero dejar constancia de que me daría mucha pena que la Semana Negra se mudara (aunque fuera a Avilés) a partir del próximo año, pero si con ello se consigue salvarla o que sea apreciada como de verdad se merece… por mi perfecto, ya me encargaré yo de ir, en la medida en que me fuera posible, a donde la trasladen. Pero gijoneses, sería un gran error.