sábado, 29 de octubre de 2011

...1999...


"Donde diablos estés. Por fin me atrevo a resumir aquel año. Cuando queríamos romper ventanas y lo hacíamos. Donde diablos estés, si lo escuchas no te lo tomes a mal. Todo está pasado por el filtro del tiempo y mi imaginación tramposa. Si te preguntas " ¿se ha atrevido a hablar de él y de mí?" observa la cifra y considérate contestada. No incluyo nombres en ningún caso. Únicamente lo sabrás tú, que, en cierta manera, es lo que pretendía. Una broma desde la distancia. 1999. El año del supuesto fin del mundo... en cierta manera... si.. el fin de ti y de mí.. algo definible como un pequeño mundo infranqueable para el resto. Y como extrañas plantas, crecíamos más cuando menos agua y luz existían a nuestro alrededor. ¿Cómo podíamos pretender gustar al resto? Nos conocimos sin raíces, andamos un tiempo juntos, sin raíces... en algunos momentos tuve la sensación de que cada uno de nosotros arraigó en el otro. Pero, de cualquiera manera, ya era demasiado tarde para nosotros. ¿Cómo podían asentarse en tierra dos seres tan volátiles? Así que cada uno siguió el camino que le correspondía, y no hay nada más que decir.
Hoy iré tarde a dormir.
Te informo.
Me imagino que mañana te levantarás temprano."





miércoles, 5 de octubre de 2011

#51 de la vida y otras cosas (3)



a veces ¿no tenéis unas ganas infinitas de encerrarte en una habitación, sin ventanas, donde puedas gritar y que ni una gota de ese ruido salga de ella? ¿De poder soltar esa rabia infinita que invade tu cuerpo haciendo que pienses las cosas más malas del mundo? Pues yo si, y últimamente me pasa a menudo, y me asusta, no es bueno, sobre todo porque las cosas que piensas te hacen todavía más daño. Tu no eres así, tu eres una persona buena, que destaca por el corazón que tienes, por querer ayudar siempre, que todo salga bien, que nadie esté mal, que todo el mundo sea feliz. Quizás sea eso, la preocupación por todo, lo que hace que te descuides a ti mismo, pero es tu forma de ser, de vivir. Pero hace tiempo que miras al mundo con odio, desprecio, todo lo que tienes a tu alrededor se tambalea, nada tiene consistencia y la estabilidad y felicidad que por otra parte te aporta lo nuevo hace que te asustes más todavía de no echar de menos lo viejo. Pero lo que más pena te da no es eso, lo que de verdad te decepciona es ver como nadie pone solución, excepto tu, que ya cansado de todas esas batallas, con rabia, y algo de resignación, te echas a un lado, y a ninguna otra persona parece importarle. "No pasa nada amigo, vendrán mejores tiempos, tu espera y verás", siempre me dicen lo mismo, pero, ¿sabéis qué? ya estoy cansado de esperar.
Lo siento.