martes, 10 de febrero de 2015

Tengo una oferta para ti

Ya volví de Londres, ya me ha dado tiempo a echarlo de menos, de más, a volver de visita, a perderme por Gijón, a querer irme de aquí, a no querer, a cansarme, a ilusionarme, y a perderme otra vez. Ya hice la mitad del máster, ya volví a saber lo que eran los exámenes, esta vez con muy buenas expectativas. ¿Y ahora qué? Pues ahora me toca buscar unas prácticas, un trabajo que me haga cubrir esos créditos. Y he aquí el porqué de esta nueva entrada.

Llevo  buscando esa oportunidad, seamos sinceros, intensamente dos semanas. Y sé que es muy poco tiempo, sé que en un país como España, en el que la tasa de paro ronda el 24% (23,7% en Diciembre de 2014), encontrar un trabajo en dos semanas es casi tan difícil como lo era dar la vuelta al mundo en 1872 en menos de 80 días. Pero yo no estoy escribiendo esto porque dicha búsqueda sea difícil, porque no salgan las suficientes ofertas, porque en menos de 1 hora ya la han solicitado más de 500 personas etc. La estoy escribiendo porque me siento horrorizada con las atrocidades laborales que me he encontrado en estas dos semanas.

Empecemos por el principio, por cada una de las que en este mismo momento recuerdo:

En primer lugar, y creo que la que más me revienta: "obligatorio residir en la provincia de la vacante". Muy señor mio, si yo le digo a usted que tengo una disponibilidad de movilidad y cambio de residencia total e inmediata a nivel nacional e internacional, ¿por qué deshechas mi CV cuando lee "residencia: Asturias", y yo decidí no mentirle? 



Acaso, ¿no puede hacerme la entrevista y si resulto ser seleccionada me mudo y ya está? todo solucionado. ¿No te has planteado en ningún momento que igual yo estoy viviendo en esa pequeña provincia del norte de España, en casa de mis padres, y que el motivo por el cual no puedo estar residiendo en Madrid o Barcelona durante el tiempo que busque un trabajo es porque no puedo hacer frente a los 600 euros que se necesitan para vivir allí al mes? ¿No te has parado a pensar, que si yo digo que mi disponibilidad de cambio de residencia es total, es porque en el momento que a mi me den un trabajo fuera de aquí me mudo más contenta que unas castañuelas? Señores reclutadores, hace 20 años la distancia era importante, hoy en día, si me dice que mañana a las 9 de la mañana tengo que estar en Madrid para una entrevista, yo me cojo el coche o el autobús y usted me tiene allí a las 8:50.

Segundo lugar, quien no ha leído eso de: "es necesario poder firmar un convenio con un centro de estudios". Bien. Si yo he terminado la carrera, y no me contrata nadie porque no tengo experiencia y las únicos puestos que me ofrecen son en becas/prácticas, pero no puedo acceder a ellos porque no estoy cursando nada, ¿quiere esto decir qué no voy a poder encontrar un trabajo jamás? ¿qué voy a tener que volver a estudiar algo sólo para poder encontrar un trabajo de becaria? Soy partidaria de seguir formándote siempre que puedas, pero no de tener que invertir dinero (porque, desde mi punto de vista, estudiar es invertir), cuando ni siquiera lo tienes, para optar a un trabajo de *·%&%.

Tercero, "titulado en ADE, con estudios de marketing, dominio de gestores de contenido, programas de edición de vídeo y fotografía, bilingüe español e ingles (se valorará un tercer idioma), con mínimo 2 años de experiencia en un puesto similar...". Y si puede ser que sepa hacer una tortilla de patata con un huevo como único ingrediente, mientras baila el aserejé.



¿En serio? ¿me estás tomando el pelo? ¿De verdad piensas que si yo fuera licenciada en ADE, con máster en márketing, bilingüe en dos idiomas, con dominio en toda esa infinidad de herramientas que nombras y con más de dos años de experiencia, iba a estar yo aplicando a tu puesto de $?$?&amp"

Cuarto, y he aquí el mejor: "las prácticas no son remuneradas", "dotación económica de 150€/mes", "salario: ayuda al transporte de 50€/mes"... creo que podría seguir así hasta la eternidad. Vamos a ver, partimos de la base que quieres a un licenciado, con un máster, con dominio de varias herramientas, que hable dos idiomas, y experiencia mínima de dos años. En un caso normal, esa persona debería de tener no menos de 26 años. ¿Usted dónde vivía con 26 años? Usted está catapultando a esa persona a vivir con sus padres, a no salir del nido, a no poder independizarse, a no poder hacer su vida, a seguir avanzando, a crecer. Y no solo eso, ¿cómo vive esa persona? ¿cómo se compra ropa? ¿cómo se toma un café? ¿como se sigue formando? ¿Pretende que con 26 años sus padres le sigan pagando todo eso y dándole la paga? ¡¿A dónde hemos llegado ?! 


 


Pero esto no acaba aquí, pues si vives con tus padres en Madrid o Barcelona, podrás hacer de tripas corazón y aceptar, pero, ¿qué pasa con la gente que vive en otras comunidades y donde en muchos campos, el futuro está en Madrid o Barcelona, mayoritariamente. ¿Cómo piensa que va a vivir una persona que tenga que trasladarse a dicha ciudad para realizar las prácticas? ¿Está usted discriminando a los jóvenes, cuyas ganas de trabajar les llevan incluso a vivir lejos de su casa, familia, amigos y que tienen la mala suerte de no poder encontrar unas prácticas en sus ciudades? Lo más cómico (si existe una parte cómica, claro) de todo no esto, es cuando dicha oferta de trabajo ha sido publicada por: "multinacional líder del sector x", "empresa puntera en España", "Gran empresa con base en Madrid" y un largo etc. ¿pretenden que me crea que esas multinacionales punteras en x sectores no se pueden permitir pagar un sueldo de 648.6€ a sus becarios para que puedan tener un nivel de vida medianamente aceptable? Lo siento, no me vale la excusa de que lo que buscan es maximizar beneficios. No estoy hablando de maximizar beneficios, estoy hablando de tener un mínimo de moralidad, en un país en el que la pobreza laboral es más del 12%, donde el 27.3% de la población está en riesgo de pobreza y exclusión social y con una tasa de paro juvenil de más del 50%, la más alta de la Unión Europea.

Es un resumen bastante grande, la verdad que día a día me encuentro con ofertas de trabajo que parece que las ha escrito el mismísimo diablo, intento reírme, tomármelas a broma, pero no puedo evitar que por un momento se me haga un nudo en la garganta haciéndome recordar que a causa de todo esto, voy a tardar mucho en encontrar un trabajo. Me volví a España pensando y creyendo que las cosas habían cambiado. Veo que siguen igual, exactamente igual.





Nota aclaratoria: desde mi punto de vista cualquier trabajo en prácticas o beca para el cual te pidan más cualificaciones de las normales, que tengas que mudarte de ciudad, y que no recibas salario alguno o por debajo del mínimo, que no te permite llevar un nivel mínimo de vida, es un trabajo de mierda ($?$?&amp). Luego tenemos sus variaciones, que pueden llegar a ser aceptables, tampoco podemos pedirle peras al olmo.




viernes, 19 de septiembre de 2014

London, I miss you.

Anoche me desperté en medio de la oscuridad intentando tantear la mesita para encender la luz. No había mesita. Me levanté del lado izquierdo de la cama, como solía hacer, y choqué contra la pared. Caminé la habitación de largo hasta la puerta. Encontré la puerta del armario. Entonces me paré a escuchar, intentar orientarme por los sonidos, pero el ruido había sido sustituido por un silencio ensordecedor, no había helicóptero, ni sirenas de policía o ambulancia, ni siquiera el de un bebe llorando. Opté por entornar los ojos y hacer un esfuerzo por ver en la oscuridad. ¿Oscuridad? ¿Dónde estaba esa tenue luz de farolas que entraba por la ventana aunque fuera plena madrugada? ¿Y el cielo anaranjado sin estrellas que ilumina tu habitación sea la hora que sea? Desorientada y medio dormida recordé que ya no estaba en Londres, en mi habitación. Que ya no tenía mesita de noche con lamparilla, que mi cama estaba pegada a la pared por el lado izquierdo y que ya no tenía una habitación alargada, si no cuadrada. Que la ciudad de más de 8 millones de habitantes con sus 8 millones de coches había sido sustituida por una de a penas 300 mil. Y entonces, una vez más, parte de mi mundo se calló a mis pies.

Hacia un par de semanas y casi sin enterarme, me encontraba en el aeropuerto de Stansted, con dos maletas y un bolso, con un billete en la mano, como muchas otras veces. Pero, con la única diferencia de que esta vez el billete solo era de ida. Londres tiene la capacidad de reemplazarte en medio segundo. A la vez que tu dejas el país, están entrando otras dos personas, que llegan con todas sus ilusiones y su nerviosismo, cómo tu lo hiciste un día. Y les miras, y sonríes. Todavía puedes recordar como si fuera ayer, cuando un autobús medio destartalado te dejó tirada en medio de Victoria, en plena hora punta. Y como mientras todo el mundo corría de un lado a otro, como si el transporte de vuelta a casa fuera a terminarse para siempre en cualquier momento, tu sólo intentabas no desvanecerte y pensar lo más rápido que tu cerebro te permitía. Y las vuelves a mirar, y piensas que posiblemente ellas sean las que te sustituyan en este país, las que vayan a tu Starbucks de siempre y se sienten en tu mesa de siempre, con tu Mocha; las que miren cada semana la Time out buscando la última exposición o el bar más de moda o simplemente ojear el "What to do". Porque tu aventura se ha terminado, pero la de ellas sólo acaba de empezar. Y entonces, una vez mas, parte de tu mundo se cae a tus pies.

Y por hacerlo todo un poco más llevadero, me pongo a pensar que yo una vez odie Londres. Porque no me permitió dormir más de 5 horas diarias durante una temporada, porque tenia que sobrevivir a base de latas de atún y embutido que me mandaban de casa. Usábamos aquellos zapatos que nos habían costado 3 libras, con los que corríamos el riesgo de arder vivas si se caía algo de agua hirviendo, pero que daban totalmente el pego para el trabajo. Cuando veía como mi día de ocio a la semana se iba en una pequeña tarjeta azul que me permita coger el metro para ir a trabajar todos los días. Cuando por más capas que te ponías tus huesos estaban totalmente helados. También como en tu día de descanso, en el que podías dormir lo que quisieras, a las 8 de la mañana estabas en pie porque un sol egoísta irrumpía en tu habitación por las ventanas, sin persianas. O como entre noviembre y Marzo el día duraba 7 horas y la noche 17. Yo lo odiaba, es verdad. Pero entonces pequeños recuerdos aparecen en mi memoria quitándole el protagonismo a estos otros. Aprendí a zigzaguear entre la multitud de gente. Me sentía la reina de la ciudad cuando bajaba al metro y hacía interminables rutas sin tener que consultar el mapa en ningún momento, todo estaba en mi cabeza. Pasé al siguiente nivel cuando conseguí maquillarme en el tren de camino a una cita, y conseguí el nivel experto de como doblar y leer el Evening Standard dentro de un vagón abarrotado de gente. Aprendí a convivir con turistas, ah no, eso no es verdad, los sigo odiando como el primer día, siempre en medio.  Y en fin, un incontable número de cosas que hacen que, una vez más, parte de mi mundo se caiga a mis pies.

Y en tan solo dos semanas echo de menos las fiestas en casa de los amigos, siempre ocupando hogares ajenos. Las no barbacoas en los parques, o los descubrimientos de todos los mercadillos posibles. Las cookies de Ben's, la música de Candem y el PIMMS. El PIMMS. Las fiestas españolas, las no españolas, las de celebración, las de cumpleaños, las de bienvenida, las de despedida... las cenas en el centro, el Excited Egg del Breakfast Club y mi Europa Crepe. Mi crepería, mi lugar favorito de Londres. Las travesias en autobús, los tetris de horarios para cuadrar días de descanso, los pequeños viajes a ciudades "poco turísticas" y ver las cuatro estaciones en un solo día. Echo de menos oír gritar a los niños, llorando siempre, que me despierten a las 8 de la mañana en mis días libres o cuando te dicen que te odian porque les obligas a comer algo que no les gusta o a tirar un juguete o a apagar la televisión, pero también cuando te cuentan que quieren vivir en una nube o te dicen que te quieren antes de ir a dormir, o cuando te confiesan que eres su mejor amiga. Pero lo que realmente echo de menos es meterme con Haizea, recibir los babosos besos de Carlos, abrazar o más bien ser abrazada por mi andaluza, tener que lidiar con las burradas del otro andaluz, ir con Cris a ver las "mejores" pelis del cine, hacer venir desde bien lejos a Javi y hacerle tardar 3 horas en volver a casa y ver la cara de pánico del otro Javi cuando le meto con la bici por el centro de Londres. En definitiva, echo de menos todas esas pequeñas piezas que durante casi tres años formaron mi puzzle.

Me echo a reír recordando esas tardes con una caja de cervezas, porque ello lo requeria, moviendo los muebles de una habitación mínima, para hacerla un poco más habitable y espaciosa, levantarme a las 6 de la mañana para ir a trabajar y tener que ponerme medias debajo de los pantalones para que el frio de estos no me congelaran los huesos, despertarme totalmente deshubicada en el autobús nocturno y darte cuenta de que te tenías que haber bajado hacía ya varias paradas. Esas noches en las que querías dormir y el ruido de los incesantes petardos y fuegos artificiales no te dejaban, y me rio recordando cuando a las 4 de la mañana en el McDonals nos sentábamos cerca de los mas borrachos/dormidos con el fin de robarles las casillas del monopoly y conseguir patatas y hamburguesas gratis, y como echabas pestes cada vez que te tocaba el dichoso porriadge que nadie quería. Los miles de planes, planeados al milímetro y que luego salían bien, pero transcurrían de una forma totalmente distinta a la que habías planeado.

Os va a parecer una exageración, posiblemente lo sea, pero os invito a trasladaros a otro país (cercano o lejano), pensando con volver después de unos meses, y finalmente vivir en el por casi 3 años. Luego, escribidme lo que pensáis, lo que habéis sentido cuando lo habéis dejado. Posiblemente, adornado o sin adornar, se le parezca mucho a lo que yo he escrito. Y es que, al menos para mi, mientras parte de tu corazón esté en otro lugar, nunca volverás a sentirte como en casa. Y parte de mi corazón se quedó en Londres.

Me siento feliz de haber vuelto a casa, de empezar una nueva etapa y superar nuevas metas. Pero mientras tanto, Londres, ciudad alocada, cara, fría, ridícula, excéntrica y divertida, te llevo en mi corazón.

lunes, 5 de mayo de 2014

N O T T I N G H A M

Going this weekend?
Yes
Where?
Nottingham
Why? I thought it was impossible for you to choose a place worse than Birmingham, but you did!

I don’t know why people think this way about cities as Nottingham, Birmingham or Bristol. All cities of the world have something. You just have to look it! Of course do this in Nottingham is more complicated than do it in places as Edinburgh or London but still possible. A big point is that you don't need more than two days to spend in Nottingham, so you can go for a weekend and come back with the feeling that you have made good use of your time. Can you imagine visit London for one and a half day? Probably you'd try to see too many places to finally feel overwhelmed and frustrated and leave London with the feeling of not have seen nothing and have wasted your time.

Anyway, ¿What can Nottingham offer us?  Legend. If there is an obligation in Nottingham, this is: Robin Hood Town Tour (Trip Advisor 'CERTIFICATE OF EXCELLENCE 2013' Winner !!). The best 3 hours that you can spend there. And probably the best 10 pounds that you can spend in a tour. You will be transported during these three hours through from the 13th century onwards. By the hand of a real Robin Hood (believe me!) you will discover more about his legend and if he was real. Now I could tell you if I believe or not in Robin Hood. But I won’t. You must discover it by yourself.  

Nottingham has 4 obligated pubs. The first three (The Bell Inn, Ye Olde Salutation Inn and Ye Olde Trip to Jerusalem) have disputed the fight for the title "England's Oldest Pub", which finally won Ye Olde Trip to Jerusalem. The fourth is Pitcher&Piano, a church converted into a bar. The best time to go is at lunch time when the pianist is playing the piano. Through acoustic you can listen the piano as you have never done. 

You can find some interesting museums in Nottingham. But I can just tell you about the Nottingham Contemporary,  if you really like Contemporary Art (I don’t) you must go. If you plan to visit the city for two days you can also spend one at Wollaton Park.  And If you are a lover of architecture you will find different architectural styles with buildings dating from the 1100s. 


True, have gone to Nottingham was something improvised and at first accepted with resignation but never a mistake.


Next Stop: Bristol 25th-26th May - Yeahh!




viernes, 7 de febrero de 2014

dos, dos, dos, dos, dos, dos, dos, dos, dos, dos, dos, dos, dos



2. Two. Deux. Zwei. Dva. Bi. Dous. Twee. Due... Dos, dos, dos, dos. Que pequeño suena, que corto de decir. No me voy a poner a analizar cada cosa que estos dos años me han traído (o me han quitado), sin embargo, y como excusa para retomar mi blog (retomar, ejem) voy a hacer un pequeño resumen. Estos dos años se han basado en la manera de sobrevivir en una ciudad que no es la tuya, en un país que no es el tuyo, con un idioma que no es el tuyo y con un tipo de ciudadanos que distan mucho de ser como a los que estabas acostumbrado. Han sido dos años de aprender muchísimo, aprender sobre la vida, sobre la amistad (más todavía), sobre el trabajo, sobre otras culturas, otros estilos de vida, sobre la supervivencia, el lenguaje, la comunicación... he aprendido que la distancia une más, que jamás podrás dejar de echar de menos a tu familia, que el instinto por la supervivencia une personas hasta entonces desconocidas, pero también separa, o mejor dicho, estira la cuerda hasta que se rompe, o hasta que la necesidad de una por la otra termina. Me ha sacado mi instinto maternal, que sí, que lo tenía, escondido, pero ahí está, recordándome cada día que uno de mis mayores deseos (futuros) es ser madre, y que valgo para ello. Estos dos años a parte de enseñarme y mostrarme cosas, también me ha dado otras. Me ha dado un puñado de amigos nuevos, la mayoría siguen estando, otros ya han roto la cuerda, y algunos lo harán tarde o temprano. A todos ellos gracias, Londres ha sido un poquito mejor con vuestra aportación. También he recibido una nueva familia. Sí, lo que leéis, una familia. Una familia que se preocupan por ti, que te cuidan como mejor pueden, que hacen por ti todo lo que está en sus manos y más si cabe. Que sin duda antes que su empleada eres su "hija". Personas con las que te gusta pasar tu tiempo libre, que cuentan contigo absolutamente para todo aun cuando no es su deber. Una familia. Me ha dado un nuevo idioma, y a día de hoy tengo la suerte de decir que no tengo problema para comunicarme con el, y a no tener ningún problema no me refiero a poder entender y hacerme entender (que al final eso podemos todos, aunque sea por señas o preguntando millones de veces que es lo que nos quieren decir), no, me refiero a poder manterner una conversación sobre prácticamente cualquier cosa con una persona nativa sin tener que decir ni una sola vez que me lo repitan o poner cada de poker porque no he entendido nada. Habrá quien diga "coño, ya era hora, en dos años", a esos valientes que siguen en España (la mayoría sin hacer nada o viviendo por medio de otros) les sugiero que lo prueben, para que vean que las cosas no son tan fáciles como parecen. Y por último, estos dos años me han dado un lugar. Una ciudad, una que no es la mía y que no se parece en absolutamente nada a en la que yo vivía. Una ciudad que es como un toro, que si no la coges por los cuernos te cornea y te deja herida hasta el punto de tener que largarte. Una ciudad que vive muy rápido, que tienes que ir a su ritmo, o te quedas atrás. Una ciudad que agota, desgasta, pero que sin embargo, y si consigues dominarla, te da todo lo que quieras encontrar. Y yo lo he hecho. Y me gusta. 

Así que solo puedo decir que sin duda haberme ido a los 6 meses (lo cual era mi intención) habría sido uno de los mayores errores que hubiese cometido. Y que... no me importaría que fuesen otros 2, quizás no un "para siempre", pero ¿por qué no unos cuantos más? :)







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martes, 20 de agosto de 2013

LONDON IN AUGUST



“You’re probably reading this on the tube. Or trying to. But you can’t, because there are too many people, and they’re radiating heat, and there’s no air-con, and you’re distracted by how sweaty your back is, and how the sweat is trickling into your bumcrack, and how everyone else probably has a sweaty bumcrack too, and it’s all evaporating and you’re just breathing in the evaporated bumcrack sweat of strangers.
This is London in August. Isn’t it rubbish?
Soon you’ll reach your stop. But that won’t matter because the platform will be jammed with confused tourist. They’ll have backpacks. And they won’t know the “stand on the right” rule. Or how Oyster cards work.
Eventually, you’ll elbow your way to the exit. But outside will ve just as bad, because this is London in August. The sun’s too bright. Everywhere smells like bins. All the good pubs are crowded. The place is full of exhausted parents dragging obnoxious children around unsuitable museums. People walk everywhere too slowly, and you can´t get past, and you want to shove them into the road or set them on fire or make them explode with your mind, but you can´t because it’s too hot. Your brumcrack is now a tepid water park. A scary one. One where people die.
Then you’ll get home, find your flat is still too small and expensive, your wiring is still faulty, your neighbor is still a dick, and you’re still paranoid that you’ll be stabbed in your sleep by a stranger because your window’s open. London in August… It’s London, but crapper.”

TIMEOUT AUGUST 20-26 2013